El ayer era una primera jornada definida del ojo. Era la primera parte posterior del día a partir del verano del grupo de una madre que atiendo en la iglesia. Usted podría detectar el entusiasmo en el aire de alcanzar los viejos amigos y de resolver nuevos. Entonces me golpeó, éste sería el primer año que estaría atendiendo sin mi más vieja hija. Por cinco años, habíamos atendido juntos. No habría persecución de mi hija encima de las escaleras del pasillo para cogerla antes de que ella fuera independientemente a su sala de clase. No habría almuerzos de la sorpresa del mediodía después de mi grupo, o de reunirse a amigos en el parque luego. Todos había sido substituido por crecer y pre-jardín de la infancia.
Hice tan lo que haría cualquier otra madre con respeto de sí misma y pena pulso: ¡Fui coger a mi hija temprano de la escuela y la saqué para almorzar una vez final! Sure, ella faltó alguÌn académico, pero por otra parte era solamente la letra M. Y bien, ella tenía ya una manija en eso.
Fuimos a uno de nuestros restaurantes preferidos. Reímos y charlamos sobre almuerzo mientras que durmió su hermana del bebé. Era gran diversión. Mientras que éramos exterior que conseguía listo para irse, noté que la cara de mi hija fue presionada contra la ventana del restaurante. Curioso, le pregunté cuál era la blanco de su afecto. Con su cara todavía enyesada a la ventana, ella cautelosamente dijo, “bien, acabo de desear que habíamos conseguido algo de esa torta rosada. El color de rosa es mi color preferido, ya sabe.” Me detuve brevemente para un segundo y un pensamiento, “porqué no?” Entramos y conseguimos a pedazo de eso la torta del “color de rosa” (fresa realmente), y traído la casera para gozar. ¡Emocionaron a mi hija especialmente, puesto que conseguimos apenas nunca postre-porque qué pequeño niño necesita más azúcar!
Aquí están las tres lecciones parenting I aprendido de este bueno cocida al horno:
1. El tiempo con nuestros cambios de los niños rápidamente, y pronto será ido.
El Parenting consiste en diversos desafíos de niños y de niños a los tweenes y a las adolescencias. Algunos días son más agotadores que otros. Con todo, cada día que pasa es uno menos que tenemos que pasar con nuestros niños. ¿Cómo hemos elegido llenarlo?
2. Las memorias son a veces apenas más importantes
Cuando mi trabajo como padre se hace, la única cosa que tendré es las memorias. Mi hermana una vez me dijo que no suceden las memorias apenas. Usted tiene que ser intencional sobre la fabricación de ellas. ¿Qué un poco memorias mis niños tienen de crecer?
3. ¿Qué importa?
¿En el final del día, qué importó que mi hija tuviera un pedazo de torta? Ahora no estoy sugiriendo que usted desecha toda la disciplina y rutina, pero necesitamos dar prioridad a las ediciones correctas para ir a encargar con nuestros niños. ¿Soy que crea batallas innecesarias?
Es a veces duro ver el extremo de la raza de parenting. Pero, hay definitivamente una meta. ¿Cómo usted está corriendo la carrera?
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